España arde y no sólo por el calor. Desde 2009 hemos recortado a la mitad la inversión en prevención de incendios. El dinero para apagar sí, para evitar que empiecen, no. El fuego como negocio: siempre rentable para quienes contratan a última hora y cobran a precio de emergencia.
Bomberos forestales con contratos de risa, brigadas sin personal, helicópteros en tierra por falta de pilotos. Menos días de trabajo, más hectáreas calcinadas. (1/3)