«Arriba» se encuentra el sol abrasador; la
gélida noche... sin el refugio de los amados túneles...
exilio, en suma, la muerte. Justo aquí es donde queremos señalar lo siguiente : este extraño autor, en la soledad de su abandonado túnel, abrumada por el desamparo, concibe lo que para una hormiga constituye la más abominable blasfemia: lo que expresa la correcta lectura de las Semillas 30 y 31: lo que en términos humanos dice:
¡Come los huevos! ¡Abajo la Reina!
Un ya apergaminado cuerpo de pequeña obrera fue encontrado junto a la Semilla 31 cuando ocurrió el insólito descubrimiento del manuscrito. La cabeza había sido desganada del tórax, probablemente por obra y gracia de las mandíbulas de algún soldado de la colonia. Las semillas, delicadamente dispuestas, como persiguiendo la gracia figurativa de un
pentagrama musical, no habían sido tocadas."
Extracto de La autora de las semillas de acacia, de #ursulakleguin