11.
La orden llegó al amanecer.
Cuatro hombres sin insignias cruzaron el pasillo del registro civil y lo capturaron sin hablar.
Él no opuso resistencia.
Sabía que algún día vendrían.
Lo llevaron en helicóptero, con los ojos vendados.
El aire olía a sal.
Bajaron.
Un pasillo de hormigón.
Voces apagadas.
Un coronel sin nombre lo esperaba.
—Queremos saber cuánto sabe.
—Sé que firmé tres veces la muerte del mismo hombre.