Me pregunto qué haremos cuando el algoritmo calle.
Si quedaremos en las bibliotecas o en los ríos, en cualquier parte.
Si subiremos a las cimas para gritar nuestros nombres.
Si nos miraremos al cruzarnos por las calles. Nos detendremos a escuchar las nuevas noticias que traiga el aire.
Me pregunto qué sucederá entonces.
Si seremos capaces de nuevo de sentir que el viento ha variado su trayectoria,
o echaremos de menos el ruido en cada detalle o la inmediatez cruzando eones.
