La sociedad totalitaria, sobre todo en sus versiones extremas, tiende a abolir la frontera entre lo público y lo privado; el poder, que se hace cada vez más opaco, exige que la vida de los ciudadanos sea siempre más transparente. /1
Este ideal de vida sin secretos corresponde al de una familia ejemplar: un ciudadano no tiene derecho a disimular nada ante el Partido o el Estado, lo mismo que un niño no tiene derecho al secreto frente a su padre o su madre. Las sociedades totalitarias, en su propaganda, presentan una sonrisa idílica: quieren parecer “una única gran familia” /2
Milan Kundera pensando en Kafka.
Cualquier parecido a las leyes en Ecuador y el presidente con su familia feliz es un chiste amargo.