Seguro que has visto estas máquinas de zumo en... todas partes. Oficinas, supermercados, bares, hoteles... Pero seguro que no sabes que la historia de su fabricante, Zumex, comenzó con una conversación casual en un hospital valenciano. #Colaboración con @BrandsofSpain
Años 80. En un hospital en Valencia, dos desconocidos comparten habitación. Las horas entre las pruebas médicas son largas, así que matan el tiempo viendo la tele a monedas pero sobre todo charlando y conociéndose un poco más. Uno es inventor. El otro tiene un bar.
Charlando, el hostelero le confesó a su compañero de habitación que lo que más pereza le daba servir en el bar era el zumo de los desayunos: exprimir naranjas, tener las manos pegajosas, lidiar con los residuos...
El dueño del bar soñaba con una máquina que facilitara ese trabajo. "Si hay cafeteras, ¿por qué no hay zumeras?" Intrigado, el inventor respondió: “Yo te voy a hacer esa máquina”. Y lo cumplió: diseñó un prototipo que cortaba, exprimía y almacenaba los residuos automáticamente.
Y esto se podría haber quedado ahí si no fuese porque uno de los clientes del bar se fijó en este prototipo. Su nombre era Juan José Granell, y pensó que sería genial que todos los bares tuviesen algo así. Y se fue a ver al inventor para proponerle un negocio.
Y así fue como Juan José conoció al autor de esta máquina de zumo, que se llamaba José María Miguel Señalada. Y decidieron formar una sociedad para venderlas. Enseguida se unieron más socios, entre ellos Victor Bertolín, hoy CEO de la empresa, con un préstamo de su madre.
De repente, eran una startup… aunque en ese momento ni siquiera conocían ese término. Lo que sí sabían es que se llamarían Zumex. ZUMo EXprimido. Así de sencillo. (Aunque con esa terminación, en México pensaban que eran locales)
Las primeras máquinas de Zumex eran funcionales... pero feas. En aquella época, en el mundo del diseño industrial todo tenía que ser gris, negro, metalizado. Nada de color. Solo engranajes y mecanismos.
Así que para diferenciarse, Zumex decidió meter color. Pintarlas de colores llamativos como el naranja (¿cuál si no?). Algo que revolucionó su imagen y se ha convertido en un icono de la empresa.
(¿Colores contra el gris? Zumex hizo en los 80 lo que Apple haría en 1997 con los iMac.)
El diseño abierto no solo era atractivo, sino también una garantía de higiene. Los clientes podían ver cómo las naranjas se cortaban y exprimían sin intervención humana, eliminando cualquier sospecha de manipulación. Nada de “trampa ni cartón”, todo limpio y confiable.
El verdadero desafío, sin embargo, fue convencer a los bares. Muchos preferían servir zumo embotellado por comodidad y coste. No veían la necesidad de comprar una máquina como esta, más cara que su exprimidor de toda la vida.
En Zumex se dieron cuenta de se habían estado dirigiendo al cliente incorrecto. La clave para entrar en los bares no era hablar con los hosteleros. Era hacerlo con los productores de naranjas.
Uno de los problemas de los horticultores es la parte de fruta de rechazo, la descartada por "fea" pero perfectamente comestible... y exprimible. Venderla junto a las máquinas daba salida al stock y reducía el desperdicio alimentario. Un match perfecto.
La clave era que los productores podían ofrecer a los bares un modelo tipo “operadora de móviles”: máquinas muy baratas financiadas a cambio de un compromiso de compra de naranjas. Y esa fue la revolución.
Pero no solo llegaron a los bares. También a los supermercados. Primero en Europa Central, donde las zonas de comida preparada eran más comunes, y después a los de España, comenzando (cómo no) por Valencia.
Con el tiempo, Zumex diversificó su catálogo. Hoy fabrican maquinaria para multifrutas, zumos de alta presión e incluso han experimentado con soluciones para desgranar mazorcas de cacao.
Pero su última innovación ha sido... resolver otro problema. Resulta que las máquinas tradicionales necesitaban mantenimiento durante el día: rellenar el depósito, limpiar a fondo al final del día... Algunos dejaban de vender zumo una hora antes de cerrar para poder limpiarla.
Por eso la nueva gama que tiene depósito de naranjas más grande y se limpia prácticamente sola. Así no hay que estar manteniéndola durante la jornada y los bares o supermercados puedan servir zumo hasta el último minuto, aumentando la rentabilidad.
Hoy, Zumex fabrica todas sus máquinas en España, con diseño y ensamblaje local. Lo que empezó como una conversación en un hospital ha conquistado el mundo. Una lección de innovación, diseño y resiliencia.
Zumex nos recuerda que, a veces, las mejores ideas surgen en los lugares más inesperados. Desde Valencia hasta el mundo, han cambiado la forma en que disfrutamos del zumo fresco. Y todo empezó con una simple pregunta: ¿por qué no puede ser más fácil? 🍊
Este #GamuhiloRenombrado forma parte de mi colaboración con el Foro de Marcas Renombradas Españolas, la alianza que une las marcas más importantes del país y difunde sus historias y logros. Puedes leer todos los anteriores en mi web: fernandodecordoba.es/gamuhilosre...