“En una ocasión tuve el privilegio de mirar a los ojos de una persona verdaderamente humilde. No llamo “humilde” a quien ha bebido mucho en su adolescencia, sino a quien, a pesar de ello, conserva intacta su dignidad interior. Al mirarla, vi reflejado mi propio yo, como en un espejo. En ese instante, comprendí que también soy capaz de ver y sentir el alma de los demás. Fue un silencio profundo, como el que corresponde a un domingo contemplativo.
#SilentSunday
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