¡Dentro #hilo!
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Podríamos empezar diciendo que, con los predecesores que tuvo, a Francisco le bastaba poco para destacar: suficiente con ser un pelín simpático, hacer algún mínimo gesto aperturista de los que careció Wojtyła, y no tener la cara de psicópata de Ratzinger.
En ese sentido, fue el mejor papado que la mayoría de católicos han vivido. Así de bajo estaba el listón.
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En las extensas hagiografías que se le han dedicado durante esta semana, se destacaron grandes cualidades que corresponden a un buen cristiano (y de las que, curiosamente, carecen todos los ultracatólicos del mundo): su cercanía con los desfavorecidos, su humildad y vida sencilla.
Medidas concretas para paliar la desigualdad no se le conocen, más allá de la típica caridad navideña y los lavados de pies.
Una vez fue a visitar un centro de inmigrantes y aquello fue noticia mundial. Otro gesto para los pobres fue ¡regalar tarjetas telefónicas y de transporte por valor de 20 euros!
Sin duda, un antes y un después en la vida de los necesitados. 🤔
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También se han destacado sus declaraciones a favor de la mujer, que contrastan con la ausencia total de medidas concretas.
Por supuesto, no se movió ni un milímetro de la posición tradicional sobre el aborto, ni siquiera en los casos más extremos.
También tuvo perlas como: "Los chismes son cosa de mujeres, nosotros debemos llevar los pantalones".
Nada hizo para cambiar la situación de subordinación de la mujer en la Iglesia. Francisco no derogó, por ejemplo, la norma dictada por su simpático predecesor, según la cual quien defienda o intente ordenar sacerdote a mujeres será excomulgado.
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En cuanto a los homosexuales, se habla de una cierta comprensión de Francisco hacia ellos. Sin embargo, hace apenas un año los mismos periódicos que esta semana cantan las alabanzas se hicieron eco de unas declaraciones en las que Francisco rechazaba la admisión de homosexuales en los seminarios porque "ya hay demasiado mariconeo".
Por supuesto, tampoco hizo nada por cambiar la doctrina de la Iglesia en cuanto a que las relaciones homosexuales son pecado, y por tanto estos están apartados de Dios.
Hace apenas un año, aseguró que la cirugía de reasignación de sexo es una violación grave equiparable al aborto.
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En cuanto a los abusos a niños en el seno de la Iglesia, su doctrina fue la de la prevalencia del perdón, es decir, que todo se debe zanjar con el arrepentimiento de los abusadores y el perdón de las víctimas.
A pesar de haber pedido en varias ocasiones "mano dura" contra los pederastas, esto no incluía en ningún caso la entrega de estos a los tribunales, sino más bien una política de paños calientes y priorizar los acuerdos extrajudiciales.
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En resumen, no hay nada que sustente calificar su papado como "rompedor", ni las alabanzas que algunos líderes de izquierdas le han dedicado. Su política fue conservadora en todos los sentidos y continuista con la de sus predecesores. Todo ello edulcorado con una buena dosis de relaciones públicas.
Y que nadie espere nada diferente de su sucesor.
Fin del hilo.
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Escrito por Daniel DiNegri Nota El Sol Ácrata– Acabamos de enterarnos del fallecimiento del Papa Francisco I durante la madrugada de hoy -21 de abril del 2025- en la ciudad del Vaticano. Le pedimos a uno de nuestros redactores que