Las supuestas posiciones ultraliberales del actual gobierno y las posiciones liberales progresistas del ciclo de gobierno anterior son de reciprocidad: se necesitan y se utilizan para aplastar toda otra alternativa que se pueda generar
Segmento de la entrevista al investigador Juan Manuel Milanesio por Nancy Giampaolo
—En este punto mi opinión particular es que creo que la pelea entre las supuestas posiciones ultraliberales del actual gobierno y las posiciones liberales progresistas del ciclo de gobierno anterior son de reciprocidad: se necesitan y se utilizan para aplastar toda otra alternativa que se pueda generar. En el ciclo anterior de gobierno se utilizó el mecanismo de financiamiento mediante planes sociales. Se hizo a gran escala con los sectores más necesitados apuntando a paliar el hambre, y eso generó una estructura de poder a cargo de movimientos sociales o del Estado como el Ministerio de Desarrollo Social. Para la clase media se utilizó el mismo enfoque: becas, en muchos casos del Conicet, como planes sociales para otra clase social. En este caso el objetivo no fue paliar el hambre, pero sí la vanidad propia de sectores universitarios “clasemedieros” donde la competencia es por un cierto prestigio académico, orientando las investigaciones mediante financiamiento externo. Esto fue generando un sector académico endogámico, de citas circulares, de comisiones que decidían el financiamiento de proyectos de investigación de otros miembros de comisiones y de opiniones monolíticas e incluso de censura de posiciones disidentes. Creo que ese sector está vinculado al arco opositor. Pero del otro lado, el actual gobierno criticó e incluso estigmatizó de casta al sector científico, generalizando una opinión que corresponde, en todo caso, a ese sector endogámico al que hice referencia. Y generó que al pato lo pague todo el sistema, cortando financiación de proyectos y reduciendo el ingreso de jóvenes. Está claro que ninguno de los dos caminos lleva a buen puerto.
—¿Cómo era el esquema en las gestiones anteriores?
—El sector universitario y científico estuvo muy ligado al gobierno de Alberto Fernández, que se autocatalogó en su momento como el “gobierno de científicos”. En las universidades históricamente la representación política ha estado vinculada al radicalismo y a sectores progresistas. La defensa del sector científico por parte del arco opositor radica en darle coherencia al discurso actual con su origen y su línea histórica de pensamiento político. El ataque al sistema científico por parte del gobierno actual es una continuidad de lo vivido en la década de los 90, cuando el gobierno liberal de Menem también atacó fuertemente a este sector. El gobierno actual rinde homenaje al expresidente Menem y lo llama “el mejor presidente de los últimos cuarenta años”. Es indiscutible que los avances científicos y tecnológicos son indispensables para el desarrollo de un país y que un organismo con enorme potencial como es el Conicet puede servir a esos objetivos de desarrollo. Desde hace años se fomenta un perfil del “científico global” cuyas investigaciones, si no se pueden realizar en Argentina, se financian corporativamente y se pueden llevar a cabo en cualquier lugar del mundo. Aquello de que la ciencia no tiene patria, pero los científicos sí, quedó en el olvido. Lo que está sucediendo hoy en el sistema científico es la consecuencia lógica del desfinanciamiento. Los jóvenes que están finalizando sus doctorados no ven perspectivas de desarrollo en el país y buscan oportunidades afuera o en el sector privado. Y para el personal que decide seguir en el país, la desfinanciación hace que se busquen desesperadamente fondos a través de servicios o convenios con empresas o corporaciones, o bien financiamiento internacional directo. Esto genera competencia interna en el sector científico y orienta las temáticas de investigación en función de intereses privados corporativos, otra vez en detrimento del interés nacional en muchos casos. Y en sectores que no tienen esa posibilidad de vinculación con el sector privado, simplemente se produce la desaparición paulatina por inanición.
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