«¿Qué? ¿Nos llaman decadentes, y también a toda nuestra nación? Amigo mío, eres demasiado severo para estos tiempos. estos tiempos son nuevos. Deberías discernir en nosotros una introspección egoísta, un orgullo impotente: en realidad, lo único que se divisa es la parodia de nosotros mismos y una sabiduría antiquísima.»
Wheldrake. Conversaciones bizantinas.