El 21 de Febrero, 177 años se publicaba uno de los escritos más peligrosos y revolucionarios de la historia de la humanidad, un escrito que marcaró un antes y un después: el Manifiesto Comunista. A continuación, algunas observaciones en torno a su vigencia. 1. El estado burgués sigue siendo “la junta que administra los negocios de la burguesía”.
La compra descarada de cargos, votos, diputados, jueces, oligarcas capitalistas controlando los medios de comunicación, financiando a extremistas de derecha y metiéndose en política son un claro ejemplo. El carácter de clase del estado sigue más vivo que nunca. Sin estado burgués no hay capital: es la forma política del capital. 2. El capitalismo sigue acicateando el desarrollo de las fuerzas productivas. No para satisfacer las necesidades de la humanidad, sino para seguir valorizando el capital
Hemos alcanzado un desarrollo técnico y científico sin precedentes, en franca contradicción con las necesidades humanas: el capitalismo sigue depredando el trabajo vivo y la naturaleza. Se producen alimentos suficientes para erradicar el hambre en el mundo, mientras millones mueren de inanición.
3. “La historia de todas las sociedades hasta nuestros dias es la historia de las luchas de clases.” Seguimos viviendo en una sociedad basada en la explotación de una clase por otra, la humanidad no ha podido establecer, a pesar de sus intentos, una sociedad sin clases hasta ahora. La lucha de clases sigue siendo uno de los aspectos clave para entender el presente, sigue más viva que nunca, con una clase trabajadora empobrecida, desindustrializada, marginada y cada vez más precarizada.
La unidad de clase de la burguesía, la clase dominante, se expresa en los partidos burgueses, todos supeditados a la lógica del capital, aceptando sin fisuras el realismo capitalista. 4. “¿Qué partido de oposición no ha sido motejado de comunista
por sus adversarios en el poder?” Aún hoy día “comunista” y, más recientemente, “zurdo” siguen siendo considerados insultos para quienes se oponen al proyecto de una sociedad de productores libres, sin estado, sin clases y sin capital.
Y además asocian falsamente, para construir su retórica reacciona y conspiranoica, al comunismo con los peores de los males, desde querer destruir a la humanidad a través del “marxismo cultural” hasta de acusar de comunista o socialista a todo lo que produce sombra, dedican horas en redes y en internet para hablar de lo malo que era Marx y de cifras exorbitantes de muertos, inventadas por un libro denunciado por sus propios historiadores.
Me refiero al “Libro negro del comunismo”, libro sensacionalista si los hay. La dictadura del 76 hablaba de “subversión cultural” y quemaban libros de química porque en ellos figuraba la palabra “cuba” o cuentos infantiles “subversivos”. Hoy cambiaron el discurso: hablan de “batalla cultural.” Es la vieja doctrina de la seguridad nacional pero con un ropaje adaptado a los tiempos que corren, un Plan Cóndor 2.0.
Las caras y las pelucas son nuevas, los discursos y los financistas son los oligarcas capitalistas de siempre. 5“Mediante la explotación del mercado mundial, la burguesía ha dado un carácter cosmopolita a la producción y al consumo
de todos los países.” Hoy el capital ha conquistado y colonizado cada rincón del planeta, la guerras de todo tipo por el control del mercado y los recursos naturales sigue vigente.
Por último: “Las clases dominantes pueden temblar ante una revolución
comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más
que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar.” En un contexto de putrefacción capitalista, concentración de la riqueza cada vez en menos manos, millones de muertos por hambre, contaminación, enfermedades curables, trabajadores cada vez más empobrecidos, colapso climático, guerras imperialistas, neofascismos, etc.
...el manifiesto es la clara muestra de que otro mundo, sin clases, sin explotación, sin discriminación, donde la tecnología y los recursos estén al servicio de la vida y no al revés, donde se trabaje para vivir en vez de sobrevivir para trabajar, donde se viva en armonía con la naturaleza es posible.