“Una de las debilidades del hombre europeo de finales y principios de siglo ha sido el no creer en el absurdo, en el horror, en el crimen gratuito, en lo diabólico. El haber olvidado que ciertas cosas, ciertos horrores, habían sucedido entre nosotros no hace tanto tiempo, y el no haber sospechado que podían suceder de nuevo bajo otra máscara, y por otros motivos”.
María Zambrano, Persona y Democracia (1958).

