He llegado a un punto en mi vida en el que me niego a dar explicaciones.
Si digo NO, es NO; si digo SĂ, es SĂ; y si digo "me da igual", es que "ÂĄME DA IGUAL!" Y asĂ podrĂa estar un buen rato.
Pero luego viene alguien y me pregunta: "¿Por qué?" Y yo digo... "Porque Sà o porque NO, o porque me da igual..."
Me niego a dar explicaciones a esa pregunta. Ellos quieren que las dĂ© (y antes las daba), pero entraba en un proceso sin fin en el que tenĂa que justificar mi forma de proceder, mi forma de pensar y muchas cosas mĂĄs... Y la otra persona me juzgaba por lo que decĂa y hacĂa, e intentaba de alguna forma convencerme de que su forma de pensar y proceder era mejor. Al final, claudicaba con tal de parar el proceso, pero...
ÂĄYa basta!
Yo soy como soy, tĂș eres como eres, y punto. Por mucho que entremos en una espiral de disertaciones, tĂș no me vas a cambiar ni yo te voy a cambiar. Paso de dar explicaciones por todo.
Pero como me he plantado desde hace un tiempo, ahora vienen las tĂpicas frases de...
"¥Qué cabezón eres!" "¥Qué caråcter!" Y asà hasta el infinito y mås allå.
ÂżPero sabes lo que te digo? Me da igual. ÂżPor quĂ©? Porque SĂ.
