Un poquito hasta el moño de esos cursos de psicopedagogía en el aula y manejo de grupos y todo eso, con sus soluciones maravillosas y mágicas que normalmente nunca funcionan. Sobre todo, cuando al docente se le pide hacer de profe, líder, psicólogo, que tenga buen rollo pero a la vez se imponga y, ya puestos, que entre en el aula haciendo el pinopuente