Espadas de plomo

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Cuenta la leyenda que el emperador romano Cómodo gustaba de bajar a la arena del circo a batirse en duelo con los gladiadores. Enfundado en una ornamentada armadura, se hacía llamar 'Hércules reencarnado', y como Hércules, cuando su espada golpeaba los gladios de sus rivales estos estallaban en mil pedazos ante el impacto, ante el asombro y la algarabía del populacho.

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1/

Pero Cómodo no era Hércules reencarnado, sino un simple mortal (como comprobó el gladiador que le asesinó ahogándole en la bañera). La razón por la cual las armas de sus enemigos se partían ante el impacto de su espada era bastante mundana: eran espadas de plomo, duras a la vista, pero frágiles y dúctiles ante cualquier embestida de un arma real.

2/

Los gladiadores que las empuñaban, claro, no sospechaban nada, y no podían sino temblar de terror cuando observaban al emperador, Hércules reencarnado, partir sus gladios sin mayor esfuerzo.

3/

@Shine_McShine claro, no sospechaban de esas espadas que se doblaban al intentar levantarlas y pesaban como el triple de culquier gladio xD