Idea aleatoria que apareció en mi cabeza justo hace un momento: todos los hablantes de lenguas romances deberíamos estudiar latín, para volverla la nueva lingua franca. Somos un chingomadral, y no nos costaría tanto como con otros idiomas más ajenos a nosotros.
Ya tenemos una porción en común… Es cuestión de unos 20 años, en lo que las primarias y secundarias van vaciando las siguientes generaciones latinoparlantes
¡Y Pum! Nos volvemos potencia mundial…