"Los fotógrafos lidiamos con las formas que están a punto de esfumarse, y cuando se han ido, no hay artificio sobre la tierra que las haga regresar.

La #fotografía fija ese momento para siempre.

De todas las modalidades de la fotografía, la más perdurable es el retrato"

Aprendí del maestro [#IrvingPenn] el secreto de la luz y a usar mi cámara como un pasaporte para entrar brevemente en la vida de los demás.

#HernánDíaz (1993). Retratos, Sólo por el placer mío

Para hacer un #retrato necesito inspiración y entusiasmo. Prefiero la tranquilidad de un espacio familiar al sujeto y una luz natural. Aquella que se cuela por una ventana orientada hacia el norte. Esa luz trae una dulzura y fidelidad más allá de cualquiera otra iluminación. #Penn dice que su claridad es tan penetrante, que el más humilde objeto así iluminado produce un brillo interior casi voluptuoso.
La práctica me llevó a imitar a #CartierBresson, acción tan irreverente como imposible. Cartier Bresson era el duende del momento decisivo y la más brillante estrella de la fotografía en este siglo. Sus retratos son documentos impecables del alma de sus modelos imposibles de emular. Como si no hubiese un fotógrafo presente, sus rostros rara vez miran a la cámara; cada cual en un espacio de íntimo arrobamiento, en un cosmos personal, en un estado de perpetua irradiación.
Había aprendido la lección de #CartierBresson. El fotógrafo depende tanto de la relación que éste establezca con las personas que está fotografiando, que una relación falsa, una palabra o actitud erradas pueden arruinarlo todo. Cuando de cualquier modo el sujeto es difícil, la personalidad se aleja donde la cámara no puede alcanzarla.