Estoy esperando un vuelo para ir al mar. A lavarme las costras. A entregar allí los rastros de este año feroz. A dejar lo que ya no quiero llevarme el año siguiente.

Me doy cuenta de la fortuna que me ha acompañado. Voy tranquila. ❤️🌊

(El vuelo está retrasado y este es mi casado mientras espero, pero, como dice mi papá, “maluco también es bueno”.)