Es curioso que tres famosos empresarios de orígenes humildes, el difunto "el pocero", "el chatarrero", y el notorio estos últimos días por la celebración de su pantagruélico cumpleaños, "el turronero", sean conocidos en sociedad por esos motes que explican de donde (y de donde no) proviene su fortuna, a modo de recordatorio perenne de su condición de advenedizos.