Empiezo a asistir como espectador en la distancia, con gran perplejidad, de la demolición desde dentro del 8M. Primero lo despojaron de su clase (eliminando lo de “Trabajadora”) y ahora lo quieren despojar de sus sexo (no mencionando a las mujeres). O se hace algo o van a acabar con el sujeto político del feminismo y todas sus luchas y reivindicaciones.