Y cuando llego el momento de acercarnos, entre nuestros dedos saltaron chispas que iluminaron la oscuridad que nos cubria.
Destellos en cada caricia, al rato tu sexo radiaba luz tenue y calor que no quema , pero que despierta el animal que llevo dentro.
Ya entrados en la faena amorosa, somos como dos seres de otro mundo, retozando en un planeta lejano.
Pero que cosas !!!
es que somos dos extraterrestres en esta tierra ajena, que no resistieron a sus ansias de sexo.
