Me cuenta una amiga de vuelta de San Francisco que sus calles parecen The walking dead. En todas las esquinas, salvo los barrios protegidos por vigilancia privada, hay víctimas del fentanilo caminando como zombies.
Nada es tan parecido al sistema capitalista como el negocio del narcotráfico, donde solo cuenta el beneficio aunque tengan que arrasar todo un país. El único movimiento alternativo al sistema es la mafia.
Cómo Estados Unidos se enganchó al fentanilo
La droga, responsable del récord de muertes por sobredosis en el país, penetró a mediados de la década pasada y explotó con la pandemia. “Los camellos no saben cómo usarlo para no matar a sus clientes”, dice Sam Quinones, gran cronista de la crisis de los opiáceos