La gente descubriendo que la violencia estructural es real y que afecta a muchísimos objetos de consumo es algo que me fascina y aterra a la vez.
"Si criticamos el jueguico de la jotacá, ¿qué hacemos? ¿Dejamos de consumir también juegos de Riot? ¿Cancelamos a Blizzard?"
Bueno, tal vez sea un buen punto de inflexión para que te plantees a quién le das dineros y si te sientes a gusto haciéndolo.