Tremendo ver cómo la lógica del “crédito social” contamina cualquier intento de consolidar una “red social alternativa”.
El soporte cambia, pero al poco tiempo destaca el mismo perfil de persona que ya domina las redes sociales tradicionales: aristocracias intelectuales de baratillo, expertos en posicionamiento SEO individual cuyo único mérito es combinar las palabras clave en el orden que mejor guste al lector.