Cerca están Donna, y Ursula y muchas más, no las vemos, pero las sentimos.
Las olas en la superficie reflejan un azul oscuro intenso, la cara de Ursula, arrugada y en calma, sus arrugitas como pequeñas copias de esas olas azules, su cabeza con los pelitos blancos, como un planeta.
Con Donna cortamos unas verduras, algo de la luz azul llega a la mesada, la cocina en la que nos encontramos tiene una ventana redonda enorme, desde donde se ve la superficie de Solaris, Ursula con la cara pegada al vidrio.
Dos perros descansan en el piso.
Ursula se da vuelta con una sonrisa un poco diabólica y nos pregunta ¿Le hacemos un fMRI a Solaris?
Suena la alarma del celular, la concha de diooos! Me despierto, hay que ir a generar plusvalía.
… Bueno a releer solaris, por 3 vez?