Cualquiera que se tenga por feminista o por demócrata debería volcarse en defensa de Irene Montero. Ponerse de perfil ante el acoso repugnante que sufre la ministra, incluso en sede parlamentaria, es colaboracionismo. Hay silencios que agreden igual que los insultos a voces.
@velvetmolotov cuanta razón tienes. Tanto en política como en las redes (en algunas) se nos ha ido la educación y el respeto de las manos. Con lo bonito que es debatir con alguien que tiene otras ideas sin faltar y sin agredir de cualquier forma.