(1/3) «Sólo los ilusos demócratas pequeñoburgueses y sus principales representantes de hoy día los «socialistas» y los «socialdemócratas» pueden imaginarse que, bajo el capitalismo, las masas trabajadoras están en condiciones de adquirir la conciencia, la firmeza de carácter, la sagacidad y la amplia visión política necesarias para tener la posibilidad, sin pasar por una larga experiencia de lucha,
(2/3) de decidir por simple votación, o en general de decidir de antemano, por cualquier procedimiento, cuál es la clase o el partido que han de seguir. Eso es una ilusión. (…) El capitalismo dejaría de ser capitalismo si, de una parte, no condenase a las masas a un estado de embrutecimiento, agobio, terror, dispersión e ignorancia,
(3/3) y si, de otra parte, no pusiese en manos de la burguesía un gigantesco aparato de mentiras y engaños para embaucar en masa a los obreros y campesinos, para embrutecerlos, etc». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Las elecciones a la Asamblea Constituyente y la dictadura del proletariado, 1919)