Mientras Cassatt y Morisot pudieron desarrollar sus carreras artísticas por su origen burgués y acomodado, una pintora como Marie Bracquemond 1840—1916) nació en una familia de clase trabajadora y dependió de su esposo. El resultado: abandonó la pintura. Marie nació en 1840 como Marie Quiveron en Argenton-en-Landunvez, una localidad francesa cercana a Brest. De niña vivió una existencia nómada debido a que su familia se iba desplazando de un sitio a otro en función del trabajo de su padrastro.
Esa vida nómada no fue un problema para que desde 1849 comenzara a recibir clases de pintura. Desde el comienzo mostró un gran talento, ya en 1857, un retrato en el que pintó a su madre, a su hermana y a su profesor fue aceptado en el Salón de París. Durante años la pintora Marie Bracquemond recibió la desaprobación continua de su marido, también pintor y grabador, por su estilo impresionista. La desanimó tanto que se retiró de la escena pública y solo pintó en privado.
Marie estudió con Jacques-Louis David durante cuatro años, y fue con Jean-Auguste-Dominique Ingres con quién desarrolló un enfoque más neoclásico al comienzo de su carrera. Ingres reconoció su gran talento y la invitó a estudiar en su estudio. A pesar del prestigio de Ingres, Bracquemond acabó abandonando su estudio. En una carta contó que los temas que representaba no eran de su interés: ella quería pintar cuadros de mujeres. Ingres pensaba que las mujeres solo podían pintar flores.
Bracquemond exhibió 3 veces con los impresionistas, pero su esposo, el grabador Félix Bracquemond, desalentó la carrera artística de su esposa, probablemente por que la suya propia estaba cayendo en picado y la de su esposa despuntada. En las obras que pudieron contemplarse durante esos años era evidente también la influencia de Paul Gauguin, pintor que había pasado un tiempo alojado en la casa de los Bracquemond, debido a las penurias económicas que estaba pasando.
Marie Bracquemond decidió pintar solo en casa pero no fue suficiente y finalmente abandonó la pintura por completo. Es gracias a su hijo Pierre que su carrera no cayó en el olvido.
Pierre Bracquemond as a Child, 1878, Marie Bracquemond