Twitter, esa cosita.
Yo reconozco que le tengo nostalgias quinceemereas, pero ese twitter prebots ya no existe. También le agradezco el haberme dado a conocer a gente estupenda, pero eso me pasa también con bares como el Gris, el Atxuri o el 666.
Sin embargo este derrumbe magnífico me tiene encandilada. Os voy a explicar qué es lo que estoy disfrutando.
Twitter pasó de ser el centro neuralgico de la coordinación de movimientos vinculados a las luchas sociales, animalistas y medioambientales a ser una placa de petri del incelismo más acomplejado, los neofascismos y la miseria ancap escupida por los think tanks trumpistas y el evangelismo new born.
El algoritmo de Twitter, junto al de Youtube, Instagram y más tarde TicToc han sido los principales promotores del auge de lo más asqueroso de la red, la sociedad y la política nacional e internacional. Un aspersor de mierda ideológica lobotomizante a la que le debemnos cosas como ese 25% de jóvenes españoles que se declaran abiertamente racistas y xenófobos. Y no les da vergüenza. Y obviamente, a sus padres.
@LLAVES Y además estaba programado para crear adicción.