De a poco algunos niños comienzan a acercarse a mi hija, Pía. Ella es autista nivel 2. Quizá un poco más 3. Pero bueno, hay chiquititos que no la miran distinto, y eso como madre me pone feliz.
Si bien su autismo le impide socializar, ha comenzado a despedirse de algunos peques dándoles un beso en la mejilla, y eso está súper bien.
Si bien su autismo le impide socializar, ha comenzado a despedirse de algunos peques dándoles un beso en la mejilla, y eso está súper bien.