Tras dos semanas en Mastodon, la sensación actual es la de un niño que se ha visto obligado a cambiar de barrio y de colegio. El colegio anterior se había vuelto muy pijo y establecían diferencias sociales entre alumnos en función de su poder adquisitivo, así que muchas familias decidieron buscar nuevos horizontes.

En el nuevo colegio no llevamos uniforme, nos dejan jugar en la calle, y los niños pijos no nos quitan el balón con la excusa de que lo pagaron sus padres.

@bufetalmeida Casi suena a que hemos dejado Nueva York y nos hemos ido a gentrificar el extrarradio, me ha gustado!