Líder mundial en asesinatos de dirigentes sociales; con siete bases militares a disposición de los planes guerreristas del Pentágono y su Comando Sur contra Venezuela y otros vecinos incómodos para la Casa Blanca en Latinoamérica; tierra fértil para el reclutamiento de oficiales, agentes y mercenarios de todo tipo para las agencias de subversión, Colombia sigue rompiendo récords como significativo epicentro mundial de la producción y tráfico de cocaína.