Cuando el demonio trajo el ébola a España, Rajoy sacrificó al perro de Teresa Romero a nuestro Dios y el Señor nos libró de la enfermedad.
Pero Sánchez no quiere sacrificar a nadie, prefiere que nos muramos todos.
Pero Sánchez no quiere sacrificar a nadie, prefiere que nos muramos todos.