Érase una vez una feminista famosa, érase una vez una filósofa, periodista, novelista, activista, autora, etc, etc, etc. de fama mundial. Érase una vez una persona importantísima en el S.XX a la que están mancillando en el S.XXI.
Sí señoros, hablo de Simone de Beauvoir. Sus vais a cagar por lapatabajo, que empieza un #Levithreads . El tonito "machista" y condescendiente será por hacer la coña, no me seáis mongolos ¿vale?
Empecemos con la mongolada.
Como buena líder de pensamiento progresista, nació en una familia muy religiosa y burguesa. No sé qué manía tienen los burgueses ultracatólicos de tener hijos del demoño, joe. Sigo. Nació en París (oh lala) y la mandaron a estudiar a un cole llamado Cours Désir. Un sitio megapijo donde se enseñaban buenas maneras a las niñas (sí, solo niñas).
Para que os hagáis una idea de lo bien que funcionaba el cole de turno, a dicho colegio también fue Colette Peignot (que utilizó pseudónimos como Laure o Claude Araxe), poeta de ideología comunista (perteneció a Acéphale, una sociedad secreta muy chula).
No he empezado y ya me estoy yendo por las putas ramas. A lo que iba, que Simone y su hermanita pequeña Hélène se fueron al cole ese de la alta burguesía francesa. Allí aprendieron modales, religión, a obedecer al hombre, a poner siempre buena cara... Esas mierdas que se enseñaban entonces a las "niñas bien". Pero claro, resulta que Simone era lista, muy lista.
Y no le molaban estas cosas. Aunque terminó siendo la primera de clase junto con su amiga Élisabeth Lacoin (posiblemente la mejor amiga que tuvo), no estaba nada contenta con la educación recibida. Y va la niña y dice que es atea ¡Atea! Nuestra Simone. Menudo disgustazo los padres. Y no solo eso ¡les dijo a sus padres que la religión era una forma de subyugar al ser humano!
-Es que no ganamos para disgustos con esta juventud. Nos van a llevar al desastre, te lo digo yo. Al desastre.
-Son chiquilladas mujer. Ya verás que buena esposa es cuando crezca y tenga un hombre del que depender.
-¡AL DESASTRE! Me voy a rezar
-Yastamos.
Su abuelito materno quebró un banco (un banco pequeñito, no fastidies) y se quedaron a dos putas velas. Total, que pasaron de una residencia señorial a un apartamentito. El buen papá de Simone era un vividor que pretendía vivir de la pasta de su santa y católica esposa. Pero claro, ahora estaba dificilillo. Esto hizo que la situación en casa fuera una maravilla. Tanto que el papaíto soltó a sus queridísimas hijas "ojalá hubiera tenido hijos". Todo bien.
Parece que los papás se pensaban que lo del ateísmo era "una moda, una chiquillada. Ya se le pasará". Así que la mandaron a estudiar al Instituto Católico de París. Allí completó sus estudios superiores. Además, aprovechó y les calentó las orejas a sus profes y compis de clase. En la época que cursaba estudios superiores conoció a un tal Jean Paul Sartre. Muy majete el enano gafotas este, pero que se lo folle otra.
Se puso de profe de filosofía, igual que su pareja. Como no estaban casados, les fueron mandando a cada uno a un destino distinto. Simone se puso muy triste, Jean Paul le propuso matrimonio (para que les destinaran juntos) y ella dijo que tururú. Que es muy complicao eso de estar casaos y que nos van a obligar a hacer vida de pareja en sociedad. Ah, y que de hijos nanai. Estas mujeres modernas van a romper la sociedad, te lo digo yo.
Y es que el puto Jean Paul se piensa que porque su mente me enamora le tengo que aguantar el cuerpoescombro. Y no, oye. Mejor me follo a mis alumnas. Y a su alumno. Y a ese tan guapete que pasa por ahí. Y a esa tan guapeta que pasa por allá. Bueno, a Jean Paul también que tiene un Je ne sais quoi.
Y se montaron una comuna follística. Lo que ellos llamaban "la pequeña familia". Así, sin ponerse los cuernos, ni amantes secretos ni mierdas. Yendo de cara, sin pudor. Públicamente. La perversión absoluta.
Antes de la segunda guerra mundial fue expulsada de un cole por follarse a una alumna, luego la suspendieron de ser profe porque escribió una novela (Cuando predomina lo espiritual. La Invitada) por incitación a la perversión... Todo maldades que se hubieran arreglados con el pin parental. Y con la guillotina, cojones. Y con una hostia a tiempo de sus padres, que los maleducan y luego tiene que venir el cura a poner orden.
Después de la segunda guerra mundial pudo volver a ser profe. Ya no importaba tanto la ultraderecha y se permitían ciertas cosas, así que se vino arriba y también organizó una revista para difundir el existencialismo (luego os comento). Además, escribió varias novelas donde hablaba claramente sobre su ideología; la filosofía existencialista atea y el comunismo.
La buena muchacha se dedicó a pasear por el mundo y conocer a grandes personajes de la época. Se ligó con Nelson Algren y luego mantuvieron relación por carta. De esta experiencia salió su famosísimo ensayo "El Segundo Sexo". En esta obra se pone sobre la mesa que lo que se ha conocido como "mujer" (alguien coqueto, sumiso, cariñoso, dulce...) es un constructo social. Que la mujer debe buscar su sitio real en la sociedad, no el que tiene en ese momento.
Pero el ensayo habla también sobre el papel de las mujeres a lo largo de la historia. También nos cuenta lo que es "ser mujer" para ella. Además, habla de como mejorar la vida de las mujeres y de como darles la libertad que necesitan. En esta obra se habla de que la maternidad no tiene por qué ser la meta de toda mujer. Se habla de aborto.