Aunque digan defenderla, a los partidos monárquicos ya no les vale el actual marco constitucional. En el han perdido el gobierno y a Cataluña.
Con los medios de comunicación que tienen (casi todos) no les llega, la gente es más inteligente que sus discursos basados en la mentira. El económico mientras gane le da igual quien gobierne. Les queda la iglesia, el ejército, la guardia civil, los jueces. En un país débil democráticamente hablando, podemos esperar cualquier cosa.