Recuerdo de hace años que lo peor del, por lo demás, estupendo ambiente que había en una okupa con gente que merecía mucho la pena, era cierto grupo con autogalones de élite que, mientras se hablaba de actividades para el barrio, de participación, etc., miraban con desprecio a cualquiera nuevo que se interesara y se acercara a preguntar.
Lo recuerdo y me doy cuenta de que siempre te encontrarás a unos pocos así en cualquier lado.