Cómo odio éste dia, una mentira mantenida cruelmente a través de toda la infancia, con la que paradójicamente, la secta de la iglesia asegura un número fijo de adeptos cada año y las lobbies reciben su sustancioso aguinaldo a través de la esclavitud laboral. Una auténtica aberración en toda regla, con la complicidad institucional como colofón.
Una puta vergüenza de cultura, que se debe erradicar de una vez por todas.
Pásalo