Pasamos vidas luchando en guerras de dominio. Anhelamos la posesión y la realización en un delirio de codicia emocional. Simulamos valores y virtudes en un acto único y sin fin. Medeas perdidas en la misma función una y otra vez. No se puede ganar y no se debe perder. No hay equilibrios, solo furia y compasión devorándose una a la otra. Finalmente la cuestión no es a dónde vas, sino más bien quien eres.
I am the motherfucker queen.
I am the motherfucker queen.