Raza, religión, género, orientación sexual y discapacidad (los ejemplos que cita Twitter para denunciar la incitación al odio), sumados a los riesgos para el sistema productivo vigente (más subjetivos), son tabúes por su potencialidad económica, justificados como tolerancia por quien censura. Muy difícil abordarlos sin que aparezca un/a ofendidito/a. Límites a la libertad de expresión cuando además no hay libertad de pensamiento, se inculca el pensamiento único, se impone la ventana Overton.