Quiero hablaros de una película maravillosa de un director maravilloso. Ahí va un hilo sobre 'El gran hotel Budapest' de Wes Anderson.
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Hubo una vez en la que Wes Anderson decidió hacer cine de animación. stop-motion, para ser específico. La película se llamaba 'Fantastic Mr. Fox' y acabó siendo uno de sus mejores trabajos. lleno de imaginación y sensibilidad.
Pero se encontraba con un problema: a Wes Anderson le gustaba la gente. No era, definitivamente, ningún misántropo. Así que decidió lo mejor: hacer cine de animación con personas. Lo fue la inolvidable Moonrise Kingdom y lo es El Gran Hotel Budapest llevado al infinito.
Está muy cerca Anderson de haber calcado de forma milimétrica en 'Moonrise Kingdom' el espíritu de los cuentos ilustrados para niños -toda la esencia, la portada, los personajes, los colores, los encuadres como viñetas alargadas-.
El Gran Hotel Budapest es una película muy extrema. Su ampulosidad, su concepción coreográfica de las escenas está al servicio de la más pura fascinación estética.
No hay nada más allá de lo que se ve. Las maquetas, el stop-motion -sí, hay animación también, que recuerda gratamente a los maestros checoslovacos como Karel Zeman- los planos simétricos, la disposición de los elementos, el cromatismo uniformado...
Esto hace grande a Anderson. La estética está al servicio de lo que quiere contar. Se sitúa por encima, dirán algunos, pero tras el espectáculo arrebatador de colores pastel no hay acción política o ética, no hay mensaje, no quiere vender milongas pretenciosas.
Anderson quiere, simplemente, llevar al espectador a un estado hipnótico y subyugante que secuestre sus sentidos mediante una mezcla de infancia, nostalgia y terror en partes iguales.
Una historia que envuelve, mediante un precioso juego de muñecas rusas, otras tres y que devuelve al espectador el regocijo de hacerse sentir vivo mediante el poder de contar historias, de contar cuentos.
De la tradición oral y de como nuestros recuerdos se modifican y se distorsionan cuando pasan de boca a oreja y a boca otra vez.
Un abrumador reparto de caras conocidas que son títeres al servicio de un Anderson pletórico que, sin duda, no reconciliará con esta película a su cohorte de detractores sino que ahondará más en la brecha.
Reinventa Europa en esa república ficticia que es Zubrowka en el periodo de los nazis con una historia más vista que el tebeo -nunca mejor dicho- y le da una capa de color, de saturado y barroco color, bajo el cual hay mucho gris en el que rascar.
Una auténtica maravilla de principio a fin.
Como siempre, si te ha gustado el hilo y te ha parecido interesante o has aprendido algo con él, me encantaría que lo compartieras con tus seguidores. Y si no has visto esta película, no se me ocurre mejor propuesta para la víspera de Reyes Magos. Más que una película, un regalo. ¡Felices Reyes a todos!