Algunas personas se rinden con un suspiro de resignación. Otras luchan un poco y terminan por abandonar. Otras nunca se rinden. Luchan sin importar lo que cueste la batalla, las pérdidas, las pocas probabilidades. Luchan hasta el final. No se trata de coraje, es algo intrinseco, una incapacidad de abandonar.
Creo que cualquier madre entraría dentro de esta categoría. Echad la vista atrás e intentad recordar a vuestra madre tirando la toalla.
Cuesta
¿Verdad?