Ahora que no me lee nadie, quiero contar una anécdota de ayer en el trabajo.
Ayer, cena de noche vieja para mis yayitos, estaban todos con cara ausente, tristes, estas fechas son difíciles para ellos.
Nosotros, los compis, con las prisas habituales en los centros.
Una compañera y yo nos miramos.
Hora de las campanadas, muchos ya se habían comido las uvas ya.
Cogimos una campana que tenemos y mientras mi compañera la hacía sonar yo iba contándoles las 12 brazos en alto.
En eso que empezaron a bajar todos los que ayer nos tocó trabajar.
Después de las campanadas, mis compañeros y yo misma, pasamos mesa por mesa a felicitar , abrazar y darles un beso a todos y cada uno de nuestros yayitos.
Sus caras cambiaron, brindamos con ellos por el nuevo año y me sentí orgullosa de mis compañeros.
Fue un contagio colectivo, ya que muchos de ellos se empezaron a felicitar el año, al final vi que ya no se irían a dormir tan tristes y eso me dio alivio.
Feliz año nuevo a tod@s ❤