Según diversas fuentes, el gobierno de Estados Unidos ha derrocado o tratado de derrocar a numerosos gobiernos extranjeros percibidos como hostiles.
EE. UU. practica esta política a través de la participación directa de agentes, la financiación y la formación de grupos insurgentes.
Asi mismo incorporaron campañas de propaganda, golpes de estado, y otras actividades por lo general realizadas por la CIA.

