"Está usted en su casa", con estas palabras reciben en las regiones rurales al visitante (sin importar que sea un desconocido), y el dicho implica ofrecer bebida, comida y la propia casa de manera incondicional. Lo anterior rompe con el paradigma de propiedad privada, pues deja entrever que en realidad nada pertenece a nadie.
Por suerte, en las civilizadas urbes esas costumbres premodernas han sido desechadas, de no ser así, viviríamos en la anarquía.