Drácula, sobrevolando Transilvania, 4.00 am. De repente, un apretón. Ve un pajar y va directo hacia allí. Con el ruido, se despierta el granjero. Un hombre rudo, que no ha visto una mujer en años, abre las puertas para investigar de dónde proviene el alboroto y ve ese culito blanco de Drácula, al que nunca dio el sol, en pompa. Se baja los pantalones mientras se acerca y saca una tranca como un antebrazo. Se la clava hasta el fondo y Drácula dice:
—AAAAHH, LA ESTACA EN EL CORAZÓN, HIJO DE PUTA.
—AAAAHH, LA ESTACA EN EL CORAZÓN, HIJO DE PUTA.