A pesar de lo que mis frecuentes comentarios sobre fikas y bollos puedan hacer pensar, creo que en general como de manera bastante saludable. Cantidades no muy grandes, muchas ensaladas, arroz, pollo, pescado. Poco frito, nada rebozado. Sin precocinados ni procesados.
Si tuviera que cocinarme cada día mi propia comida seguramente comería peor, contado que tuviese tiempo, que varios días a la semana no es nada fácil por mis clases de sueco.
La clave es que a 150 metros a la redonda de mi oficina hay varios restaurantes con comida decente a buen precio y tres o cuatro sitios con comida para llevar de buena calidad. Pero especialmente, que puedo pagarlo.