Preguntaban hace tiempo por la internet por qué se dejaron de hacer obras y proyectos arquitectónicos colosales y barrocos. La respuesta: son otros tiempos, no renta.
Artísticamente tampoco rentan asuntos habituales hasta no hace tanto, como alquilar un estudio o grabar videoclips. DIY. Ni siquiera hacer un álbum completo, como mucho un EP y a ir tirando/girando.
Lo de Christian Senra o es una ambición desmedida (sic) o, ojalá, necesidad creativa.
Menos de dos meses hace que estrenó el segundo disco de su faraónica trilogía PO2054AZ (es la matrícula de un auto familiar, una magdalena de Proust). Incluyendo los interludios, innecesarios como casi todos excepto los de Janet Jackson, son 24 cortes. Revolucionario en los tiempos del precariado cultural.
Valiéndose de beats urbanos con preeminencia sobre los electrónicos, pero combinando ambos, y con cadencia relajada, su limitada voz nunca parece tal cosa gracias a la producción tan rica y a ser consciente de sus limitaciones vocales: ofrece lo que puede y no se raya sacando de donde no hay.
El principio y final de este volumen II sin duda es Entrelazados, una joya a priori imperecedera. Es el baladón de Sen Senra. Una canción de preciosa melodía atemporal con la cadencia adecuada para que entre directamente a mariposear en el estómago.
Un tema de prom party, de baile de graduación, cercano a la Mitski más intimista, la de la mágica Two Slow Dancers, que finaliza con una outro hablada como un poema recitado en una radio antigua. Quiero decirte, aunque bonita en su clasicismo, no le alcanza ni de lejos.
Sin excesivas colaboraciones para la época que vivimos y la extensión del álbum, Aitana aparece en una de las canciones más justitas. Le ocurre lo opuesto a Ataúd, con mucho más empaque. O LLorando x1.
Aparte está New me con sus arreglos cercanos al cosmic disco. Hermosa.
Una obra colosal hecha para perdurar.
https://www.youtube.com/watch?v=OldQYrqHYeU
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