¿Sabían que las investigaciones revelaron que los famosos sarapes clásicos de Saltillo del siglo 19 en realidad no se tejían en esa ciudad de Coahuila, sino que eran elaborados por mujeres en pueblos de Nuevo León?
Los textiles más finos y decorados de la época colonial eran fabricados a mano por mujeres españolas, mestizas e indígenas dentro de sus propios hogares en territorio de Nuevo León. Ellas realizaban este trabajo de costura fina sin prisas después de terminar sus labores domésticas cotidianas. Una vez listos, los hombres llevaban los sarapes para venderlos en la gran feria anual de Saltillo que se celebraba en el mes de septiembre, la cual era el centro comercial más grande de todo el noreste de México. Como la gente de otras provincias del país compraba las piezas de lana directamente en ese mercado, se empezó a esparcir el error de llamarlos "saltilleros".
Por otro lado, los documentos del siglo XX echaron abajo los mitos sobre el origen de la palabra sarape. En su momento, el arqueólogo Ramón Mena inventó la historia de que la palabra venía del vocablo náhuatl "tzalanpepechtli", queriendo decir manta para sobreponerse. Sin embargo, en el año 2009, el lingüista David Gold demostró que esa palabra náhuatl es del todo imposible y que carece de pruebas históricas. La realidad es que el término tiene raíces más antiguas ligadas al viejo mundo, existiendo registros similares como la palabra iraní "särapi", la cual se usaba en Asia Menor para nombrar a una túnica de hilos largos idéntica a los flecos que trenzan los artesanos mexicanos.
— A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso
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