Si creemos en la teoría de los infinitos universos posibles, hemos de aceptar que en varios de ellos la Academia sueca deseaba darle el Nobel a Trump pero no se atrevía a desatar la furia de los europeos, así que el propio Trump les ofreció entregarlo a Machado. En al menos uno de esos universos, ya se había pactado de antemano que el Nobel volviera a Trump.
Pero, como todos sabemos, el viajero espaciotemporal nunca conoce en cuál de los universos ha aterrizado, porque el ojo del observador modifica el resultado del experimento.






