Las cajas de ahorro fueron un motor social en España: financiaron cultura, educación y asistencia sanitaria durante décadas. Su auge terminó tras la crisis, pero las fundaciones mantienen viva la obra social con más de 8.700 M€ invertidos en la última década. El reto sigue siendo claro: definir el papel real de la banca en el bienestar colectivo.

El papel de las cajas de ahorro como motor del desarrollo social y cultural en España
Durante décadas, las cajas de ahorro reinvirtieron sus beneficios en el desarrollo social de los territorios en los que operaban. Con la reforma financiera, la obra social depende de las decisiones estratégicas de las entidades. La pregunta es: ¿puede el sistema financiero integrar de forma estable objetivos sociales además de los financieros?
